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lunes, 31 de agosto de 2015

SOY ASÍ, ALTAMENTE SENSIBLE.


Era de estas niñas que en la mirada tenía ángel, que con el simple hecho de estar a su lado uno sentía cosas, tranquilidad, alegría sosegada, ganas de vivir. Le molestaba el ruido y más aún si éste era estridente o provenía de alguna discusión, no podía con ello, se tapaba los oídos con fuerza y le caían las lágrimas de sus ojos. 
Ya de adulta se atrevió a decirle al mundo que no era rara, sino que era altamente sensible. No era débil, ya que una persona débil es incapaz de sostener ese tipo de vibraciones, de historias de gentes (dibujadas dentro de una simple mirada)y que muchas veces estaban cargadas de mucho dolor acumulado. 
(Dibujo relatado de una amiga altamente sensible)


 Imagen de Autumn Skye ART

Yo también soy sensible, - Quizá no me entiendas con esta simple palabra,- así que voy a explicarme.

La alta sensibilidad no es nueva para nosotros, parece que ahora esté de moda, pero no, es algo que muchos de nosotros llevamos silenciosamente, además se ve en nuestro carácter y nuestra forma de ser desde la infancia, y no tenemos un problema como así pueden pensar muchos, tenemos unos potenciales que manejar en un mundo  complicado que los clasifica como adversos.
No fue fácil manejarme cuando en un momento determinado de mi vida  se amplió mi alta sensibilidad, tuve momentos de llorar  mucho,   las lágrimas  las derramaba  porque traspasaba los límites de la percepción y sentía dolor. Mi sensibilidad me ha llevado a percibir que mi feminidad, altamente desarrollada,  se movía dentro de un mundo masculino que poco entiende de estas cosas y al decir feminidad me refiero a  la intuición, la sutileza, la creatividad, lo sosegado activo, la compasión, la ternura , la magia …
La gente que me quería, claro está,   se preguntaban  sin tendría depresión, o  si estaba entrando en un estado de tristeza por algo… , pero es que yo veía la vida bajo el prisma de un cristal diferente que nada tiene que ver con esos estados emocionales.

No tenemos un problema como así pueden pensar muchos, 
tenemos unos potenciales que manejar 
en un mundo  complicado que los clasifica como adversos.

Vine con ello,  con esa alta sensibilidad, es lo que soy. Sé leer los gestos, los detalles, las palabras tienen movimiento para mí,  siento sensibilidad  hacia los demás, hacia la naturaleza y los animales, hacia las emociones, e inclusive el ruido  estridente es suficiente para  provocar en mí una molestia insoportable. De niña ya me estremecía el simple hecho de ver a una persona triste,  y es que las personas sensibles como yo, vinimos a empatizar con seres que sienten de corazón a corazón, porque no nos quedamos en la superficie de las cosas y eso muchas veces nos lo ha hecho pasar muy mal, teniendo que aprender a no absorber como esponjas el dolor ajeno, ya que de ese modo enfermamos hasta tal punto de hacerse insoportable esta situación de alta sensibilidad.

Por suerte, los científicos  ya están tomando en cuenta estos rasgos que nos caracterizan y dándoles una explicación, porque hasta el momento nos han tomado como personas poco sociables, sensiblonas, raras o introvertidas.  
Bajo mi punto de vista muchas veces me he tenido que poner la máscara de ,”que nada me afecte”, para poder salir a la calle, y eso va contra nuestra natura, por eso en algunas ocasiones,   necesito aislarme  de algún modo, y respirarme de nuevo.
Las personas altamente sensibles como yo, sabemos distinguir  cuando nos están engañando, mintiendo, escondiendo cosas, o manipulando, nuestra intuición no nos falla y percibimos las señales que el universo pone ante nosotros.
Nos gusta la gente sencilla, transparente, nos molestan las conversaciones superficiales y los chismes, todo eso nos descarga, nos debilita,  por eso hemos tenido que aprender a canalizar las emociones( las conocemos bien). Muchas veces somos de pocas palabras (nuestro silencio nunca es entendido por los demás) porque abrimos tanto nuestro sentimiento que no cabe nada más, que la expresión que genera nuestro ser, nuestra alma desnuda. 
Pero no todo es drama en nuestra vida, al mismo tiempo una sonrisa sincera es capaz de activar en nosotros un instinto mágico que nos eleva por mundos totalmente maravillosos, recordando nuestra esencia y volviéndonos más vivos ,creativos y creadores. Nuestra imaginación no tiene límites y, mi alta sensibilidad me ha llevado por caminos imaginados, y ahora los estoy recorriendo.
La verdad sea dicha, hemos tenido que aprender a vivir con esta alta sensibilidad y manejar  nuestras emociones, nos hemos hecho maestros y maestras de ellas, de manera que sostenemos el equilibrio, no porque hacemos grandes esfuerzos, sino porque el ser altamente sensibles nos ha hecho aprender a vivir  bajo la sonrisa, el cariño y la ternura  que desmontan todas las prepotencias y fanatismos.

Somos tan sensibles que vinimos a decirle al mundo cómo estamos maltratando a la madre naturaleza, a nuestro amado hogar, somos tan sensibles que los mundos no visibles se expresan a nuestro alrededor y nos aportan nociones y conocimiento de la vida después de la vida.
Somos altamente sensibles  a las tormentas solares, que nos inyectan una carga de luz a nivel celular  y a la que tenemos que  acomodarnos.

No es fácil ser altamente sensible porque parece que vamos contra corriente, y hemos tenido que aprender a minimizar el sufrimiento y aceptarnos tal y conforme somos. Experimentar las cosas con la intensidad con la que lo hacemos tiene sus pros y sus contras, pero amigos, soy así.
 *"grosso modo", éste es mi  relato, el de una persona altamente sensible.
 ©Luhema 

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