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lunes, 16 de abril de 2018

SER HIRIENTE




¿Te has parado a pensar cómo te sientes cuando te hacen daño, sobre todo cuando te dicen algo que es hiriente para ti? Esto podríamos aplicárnoslo o bien plantearlo como reflexión a aquellos que nos lastiman. 

Siempre se pueden corregir muchos de nuestros errores, de nuestras palabras malsonantes dichas en ocasiones sin pensar gracias a las actitudes que vemos en los demás. 

Desde luego nadie es perfecto, y todos podemos aspirar a ser mejores personas, aunque a veces pienso que, la cosa no tiene solución, por la mucha inconsciencia que veo y por las palabras que escucho, por la ira interior, la rabia contenida e infelicidad que respiran algunas personas y que traspasan los límites del respeto. 

Esa mala palabra, ese impulso por sacar siempre los defectos del otro, ese sentirse superior, ese egoísmo y poca empatía nubla las mentes y corazones. En el fondo muchas veces me he preguntado si son conscientes de ello, y de que cualquier palabra dicha con saña o con insensibilidad puede desencadenar un gran sufrimiento en el otro. A veces me da por pensar que en realidad les da igual, pues no creen que deben corregir nada porque el ego les hace creer que están obrando correctamente o que tienen toda la razón. 

Si supiéramos que cada palabra de malicia, cada pensamiento negativo, que hablar mal del otro contamina el aire, el agua, la tierra y todo lo que nos rodea, que todo ese cúmulo de efluvios que desprendemos a través de los pensamientos, por la palabra, por los gestos, pudiéramos verlos, sería como  vernos rodeados de basura corrompida pegada a todo nuestro ser y, entonces la cosa cambiaría. 

Bueno, he llegado a la conclusión que lo mejor es no vibrar en ese estado de inconsciencia porque entrar en la obsesión de la ira o de la rabia, eso te lastimará a ti; no a la persona que te ofende. En realidad ser despectivo siempre denota una gran insensibilidad y desconocimiento de la "unicidad", ser petulante revela la separación y la pobreza interior.
La humildad nace de lo profundo de una persona como el resultado de la reflexión, así que sálvate a ti mismo porque la ira, el ego, la envidia o el rencor es la mayor fuerza destructiva de la humanidad. 

©Luhema


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