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martes, 24 de junio de 2014

INTOXICADA.


Ella siempre fue una mujer sencilla  que confiaba en la vida, en los seres humanos, en su género, en la mujer como amiga y consejera. Nunca receló de la bondad del ser humano, quizá era demasiado ingenua, pero así era, eso formaba parte de su naturaleza sensible.
Un día y sin darse cuenta, se vio inmersa dentro de un espacio peligroso,  enredada en una maraña pegajosa de incertidumbre.  Seguramente atraída por falsas luces, por palabras dulces susurradas al oído y como consecuencia se alejó de su luz, palideció, empoderó la luz que otros decían que tenían empujada por la confusión y a la vez por los “buenos consejos”  de personas  que decían ser expertos guías experimentados con gran conexión con lo espiritual, pero que a su vez adolecían de  lo mismo  que los mortales sufrimos, miedo, incertidumbre …, aunque ella era incapaz de verlo  porque  eran grandes maestros del disimulo y escondían sus miserias  humanas bajo ese halo de conocimiento  de libro ensayado.  
Salieron a su encuentro gentes que con la mejor de sus sonrisas e intenciones le decían; toma este camino que yo te muestro, es el más corto y seguro para que encuentres respuestas. Busca “el camino de las ideologías”.  Al cabo de un tiempo se topaba con otras personas que le explicaban las maravillas que se encontraron por la vía  que ellos mismos tomaron, “el camino de la materialidad” Después se encontró con otro grupo de personas que le dijeron que recorrieron muchos caminos y que ninguno era tan perfecto como la senda  por la que estaban, y que lo inteligente era que se uniera a ellos ya que eran muchos y que tantos no podían estar equivocados, era “el camino del nuevo tiempo”  Consejeros, maestros  e iniciados no le faltaron en su búsqueda hacia sí mismo. Pero cada vez se sentía más y más perdida, incomprendida, sola. Lloró hasta que no le quedó ni una  lágrima más en sus ojos, quizá eso hizo que se limpiara su campo de visión y cuando dejó de quejarse, cuando dejó de lamentarse, cuando dejó de pensar que había sido  manipulada y víctima de todas esas circunstancias,  se plantó en medio de la nada y salió un grito desgarrador de lo más profundo de sus entrañas
 ¡Basta!  Basta de títulos, de maestros, de guías. ¿Pero qué demonios hago aquí?  ! No quiero saber nada más,  ni que me indiquen cual es el camino a seguir, ni tampoco quiero seguir escuchando historias de nadie ¡
 -Ella sólo quería salir de ahí.- Y en un momento de lucidez, bendijo las sombras que la seguían, bendijo el tiempo de soledad que tan  poco supo apreciar, y se dio cuenta que el camino para alcanzar el reencuentro con uno mismo es inédito.  Y en un arrebato de compasión hacia ella misma tuvo la valentía de desprenderse de todos los hábitos, de todo el ropaje viejo, de los zapatos desgastados de caminar por sendas confusas y, desnuda ante ella  misma se despojó de la insistencia mental ejercida por los demás y que retroalimentaba con su miedo, con sus pensamientos intoxicados y  que condicionaban su marcha.  Huyó de todas las miradas opacas que no proyectaban luz, y cansada por ese esfuerzo tremendo de desapego se durmió en aquella frondosidad del bosque, su vientre  desnudo rozó la tierra, y su alma alcanzó el cielo porque estaba liviana, y entonces despertó dentro del sueño y encontró la salida, porque se vio a sí misma. 

Así puede que muchos se encuentren ahora, confundidos, dentro de este mar de herramientas que tenemos a nuestro alcance y que dicen que sirven para el despertar de la consciencia, para servir al otro,  para descubrir nuestra propia naturaleza, para… etc . Manuales y compendios, unos enseñan cómo sanar, otros nos indican cómo hay que sentir, cómo pensar, qué es lo coherente y qué no, ¿Manuales para vivir? Uff… NO POR FAVOR. ¿Y  si no encajas tampoco en esos manuales qué…, que ocurre?- Piénsalo, igual tienes que nadar contra corriente y morir para  que renazca tu esencia.
En mi libro La senda de la mágica luz” hay un referente a esto: 
Yo dije en su día ¡Se terminó! Pag 68.

En el libro ”Ser de luz” Nadar  en el segundo capítulo 
nos encontramos con este texto que habla sobre Nadar contra corriente. Pag 180

©Luhema

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