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jueves, 2 de octubre de 2014

EL TESORO DE LOS TESOROS


Durante todo el trayecto  estuve ansiosa, no podía centrar mi atención en las cosas maravillosas que allí había, y aunque no conocía el lugar, ni podía distinguir el  intrincado espacio por la cantidad de personas aglomeradas, algo me dijo que me dirigiera hacia unas escaleras que tenía  frente a mí.  Subí  impulsada por una atracción especial y como si escalones no hubieran ascendí por ella encaminándome hacia  un lugar único en el mundo, el lugar del encuentro.
Por fin estaba en el punto correcto, llegó el esperado momento. Entré en ese espacio singular  y tuve una sensación como nunca antes experimenté. Seguía habiendo mucha gente y el guarda llamaba al silencio porque no era para menos y, de repente las personas que allí habían se diluyeron como azucarillos para mí, se hizo la nada y en un segundo la sala que permanecía en penumbra se iluminó, se llenó de una luz eternamente dorada, majestuosa, y la temperatura que era un tanto gélida  comenzó  a suavizarse…, allí estaba y la vi por primera vez, o quién sabe si ya nos conocíamos de otros tiempos. Cuando la vislumbré  desde la distancia mostraba su perfil y nada más con esa perspectiva  ya se aceleraron los latidos de mi corazón, así que me pregunte; -¿Si ahora estoy así, qué ocurrirá cuando me muestre ante  ella?, ¿se me parará el corazón de la emoción?  
Se encontraba  en el centro de la estancia,  no cabía duda alguna, era ella, y me dirigí  ante su presencia atraída, imantada, sintiendo una fuerza poderosa que no dejaba de seducirme. Cuando la miré frente a frente no se me paró el corazón, no, lo que ocurrió fue que me hipnotizó de tal forma que,  no sé el tiempo que estuve contemplándola sin mediar palabra alguna. Ella  estaba allí perpetua, eternamente joven, mirando al futuro, ataviada con los colores de la realeza; oro, obsidiana, turquesa, vidrio, lapislázuli, cuarzo y cornalina. ¡Qué belleza! Sé que el tiempo se paró, se volvió inmortal y ya por siempre quedó grabada  a fuego en mi memoria, en mi corazón y en mi retina con todo lujo de detalle  sus rasgos, sus ojos, su nariz, su boca, todo su semblante. Y después de un tiempo sin tiempo  y desde mis adentros, mi silencio más profundo,  le  dije:-  Háblame  joven Rey faraón. Háblame, cuéntame tus secretos del pasado, del presente y del eterno ahora, Rey  Tutankamón . Imagen viva de Atón… Y  a través de ella, la máscara, me habló....

 EL TESOSRO DE LOS TESOROS.



Ahora cada vez que voy a el Cairo es de obligada visita para mí ir a ver  el tesoro de los tesoros que hoy conservamos en el museo  Egipcio de Cairo.  Y aunque hay objetos muy valiosos como los sarcófagos de oro, las joyas, el trono de oro, la vajilla de alabastro, el mobiliario…, y todo lo que  el arqueólogo Howard Carter encontró en el interior de la tumba de Tutankamón (KV62), situada en el Valle de los Reyes, hago particular mención a  la joya de la corona, “La máscara funeraria del joven rey faraón Tutankamón” perteneciente a la dinastía XVIII.
Para mí no es una máscara de muerte, tiene heka(magia) tiene vida, está viva.  Pupilas de obsidiana, maquillaje de Kohl, cejas perfiladas y tocado de nemes de vidrio azul lapislázuli, el  buitre y la cobra en su frente simbolizando el alto y bajo Egipto… Ella está protegida por todos los dioses y por barreras mágicas, su juventud y su fuerza no terminan de aumentar nunca.  Es todo de  tal belleza que no hay palabras para expresar esa exquisitez.


En su parte posterior está cincelado el capítulo 151  del libro de los muertos, uno de los textos más importantes para entender la vida de ultratumba y según este texto, los difuntos transitaban al otro mundo donde eran juzgadas sus acciones poniéndolas en una balanza.
Y ahora me silencio y  reflexiono y me pregunto; ¿qué palabras, que verbo dijeron ante ti para que irradiaras vida eterna?
La máscara funeraria es el tesoro de los tesoros y soy inmensamente feliz y afortunada por haberla contemplado en esta existencia y haberme abierto con todo mi respeto a la magia y sensibilidad que hay en ese objeto ritual, sagrado, y lleno de esencia de un momento singular que ha quedado eternamente vivo en el tiempo siglo tras siglo…
Durante cientos de  años, durante todo el tiempo, tú eres la imagen  que da paso, que mira al  renacer.
©Luhema
    http://luhema.blogspot.com.es/
Artículo publicado para la revista literaria "Letras y algo más" del mes de octubre de 2014.



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