El aroma de los libros… Hoy, cuando entré en mi despacho, encontré que el ambiente olía a flores y almendras, como si allí hubiese estado toda la noche una persona que perfumada de vainilla y mil flores dejó su rastro. Pero también se dibujó en mi mente la fascinación envolvente de la lectura, y es que, no sé si sabíais que los libros despiden un aroma particular. Seguro que si eres amante de ellos te gusta el olor a imprenta que desprenden cuando recién los hojeas. No obstante, son los libros con solera, los más antiguos, los que liberan moléculas aromáticas como el benzaldehído que su esencia se asemeja a las almendras y la vainillina que huele a vainilla. El etilbenceno y el touleno, que le dan un toque dulce, o el 2-etil hexanol de aroma ligeramente floral. Si las páginas de un libro son de algodón o de lino, el aroma surge del furfural que también huele a almendras dulces. Es a habitual ver en librerías antiguas libros cuyas hojas están amarillentas, esto es debido al paso d...
Imagen de Amy Judd
Ninguna mujer debería sostener una relación destructiva,
a no ser que se haya convertido en una perfecta maestra del autoengaño.
Esto es así de sencillo, pero lo más complicado es reconocer que esa relación que se tiene, con amigos, con la pareja etc, es autodestructiva, porque la persona que la sufre parece ser que se hace adicta a los sinsabores llegando a justificarlos de todas todas y normalizando una situación que roza la intolerancia moral o ética.
Creer que se es feliz, que cambiará, a costa de seguir con esa relación es un error que pasará factura. Muchas mujeres adormecen ese sufrimiento o lo esconden bajo el velo de los barbitúricos, del alcohol, de las drogas, del juego, porque de esta forma alteran su mente y la ocupan con otras cosas que las inhiben del cuerpo del dolor. Pero este hecho es muy comprensible ya que todos, en cierta medida, intentamos huir del sufrimiento.
Para que se mantengan esas relaciones tóxicas, se necesita del autoengaño como he dicho antes, y cada persona busca sus artimañas que justifiquen ese grado de negatividad. Estas mujeres que resisten esas situaciones son expertas en desarrollar distintas técnicas de supervivencia. La disculpa, la distorsión de la realidad, las escusas, la idealización y con esta última hay un grave peligro porque es una debilidad que ensalza valores que resultan dañinos para la psique y que llevan hacia el abismo de la confusión.
Decididamente terminar con cualquier relación en la que se es infeliz o se convierte en una relación limitativa, supone un gran impacto emocional, y no hay una línea que defina dónde está el grado de inflexión. Pero pregúntate;
¿Qué me aporta esta relación?
¿Soy capaz de dejar de creer que no podré estar sin esa persona?
¿Qué me hace daño y qué no?
¿Esta relación tiende a hacerme sentir deprimida? ¿Tensa?
¿Es tanta mi adicción a esa persona que me olvido de mí misma?
Sé que hay infinitos lazos emocionales que cortar y que hay muchas preguntas que no quieres responder, pero si necesitas salir del autoengaño algún día tendrás que sincerarte y emerger a la luz de la realidad antes de calcificarte.
© Luhema.


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