El aroma de los libros… Hoy, cuando entré en mi despacho, encontré que el ambiente olía a flores y almendras, como si allí hubiese estado toda la noche una persona que perfumada de vainilla y mil flores dejó su rastro. Pero también se dibujó en mi mente la fascinación envolvente de la lectura, y es que, no sé si sabíais que los libros despiden un aroma particular. Seguro que si eres amante de ellos te gusta el olor a imprenta que desprenden cuando recién los hojeas. No obstante, son los libros con solera, los más antiguos, los que liberan moléculas aromáticas como el benzaldehído que su esencia se asemeja a las almendras y la vainillina que huele a vainilla. El etilbenceno y el touleno, que le dan un toque dulce, o el 2-etil hexanol de aroma ligeramente floral. Si las páginas de un libro son de algodón o de lino, el aroma surge del furfural que también huele a almendras dulces. Es a habitual ver en librerías antiguas libros cuyas hojas están amarillentas, esto es debido al paso d...
Desde que somos niños comienza el adiestramiento para vivir en la vida conforme a todos los parámetros marcados por la sociedad, una sociedad todavía muy patriarcal. Comienzan a decirnos que pensemos más, que sintamos menos porque así nos irá mejor. Nos dicen que tenemos que hacernos fuertes, casi casi insensibles para poder sobrevivir, estudiar mucho, trabajar duro para ser alguien en la vida, ser una persona de provecho e incluso se atreven a decirnos muy sutilmente que nos olvidemos de nuestros sueños, estos quizá, para cuando tengamos un rato libre.
Pero muchas veces seguir todas estas directrices hace que se anule nuestra conexión con nuestros dones, con nuestra divinidad, porque lo que no sabe esta sociedad, o lo ha perdido de vista, es el hecho de que la fortaleza del hombre reside en el corazón. Y sí, podrás ser un hombre o una mujer de éxito, muy racional y coherente, pero “si dejas de sentir dejas de vivir”, y poco a poco te convertirás en una persona llena de miedos, de apegos, una persona manejable, tanto que serás incluso incapaz de ver lo que el exterior te está queriendo decir.
Nos han hecho creer que seguir tu mundo interior, de búsqueda, de conexión, es un mundo que no conduce a ninguna parte, que aquellos que lo siguen es porque no están muy bien; de la cabeza, pero ya te digo que es una senda para valientes guerreros, porque seguir nuestra vibración es vivir en el estado natural del hombre y, nuestros esfuerzos mueven las capas que oscurecen, limitan y empobrecen al ser humano en su evolución transpersonal y cuando tú te mueves desde esos parámetros de armonía todo el universo conspira a tu favor.
©Luhema

Excelente!! sabias palabras
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