El aroma de los libros… Hoy, cuando entré en mi despacho, encontré que el ambiente olía a flores y almendras, como si allí hubiese estado toda la noche una persona que perfumada de vainilla y mil flores dejó su rastro. Pero también se dibujó en mi mente la fascinación envolvente de la lectura, y es que, no sé si sabíais que los libros despiden un aroma particular. Seguro que si eres amante de ellos te gusta el olor a imprenta que desprenden cuando recién los hojeas. No obstante, son los libros con solera, los más antiguos, los que liberan moléculas aromáticas como el benzaldehído que su esencia se asemeja a las almendras y la vainillina que huele a vainilla. El etilbenceno y el touleno, que le dan un toque dulce, o el 2-etil hexanol de aroma ligeramente floral. Si las páginas de un libro son de algodón o de lino, el aroma surge del furfural que también huele a almendras dulces. Es a habitual ver en librerías antiguas libros cuyas hojas están amarillentas, esto es debido al paso d...
El origen de nuestras reacciones emocionales depende mucho del patrón de sufrimiento que llevamos anclado en nuestro inconsciente, patrones que hemos heredado de la cultura, de la religión, del modo de vida…, en fin, de muchos aspectos que dirigen a nuestra mente, en definitiva de la carga que llevamos en nuestro interior.
El patrón de sufrimiento se con-forma con los sentimientos no procesados, no transmutados, generalmente con carga negativa que no hemos sabido gestionar, que quedan aferrados a nivel celular y que aparecen de nuevo en forma de ira, cólera, negatividad, victimismo, etc…, y surgen en un momento dado provocado muchas veces por la insatisfacción.
Las emociones que provienen del alma siempre son positivas,
las emociones densas siempre provienen de la carga de nuestro interior,
de aquello que no está resuelto.
LUHEMA

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