El aroma de los libros… Hoy, cuando entré en mi despacho, encontré que el ambiente olía a flores y almendras, como si allí hubiese estado toda la noche una persona que perfumada de vainilla y mil flores dejó su rastro. Pero también se dibujó en mi mente la fascinación envolvente de la lectura, y es que, no sé si sabíais que los libros despiden un aroma particular. Seguro que si eres amante de ellos te gusta el olor a imprenta que desprenden cuando recién los hojeas. No obstante, son los libros con solera, los más antiguos, los que liberan moléculas aromáticas como el benzaldehído que su esencia se asemeja a las almendras y la vainillina que huele a vainilla. El etilbenceno y el touleno, que le dan un toque dulce, o el 2-etil hexanol de aroma ligeramente floral. Si las páginas de un libro son de algodón o de lino, el aroma surge del furfural que también huele a almendras dulces. Es a habitual ver en librerías antiguas libros cuyas hojas están amarillentas, esto es debido al paso d...
Hay una historia muy bonita sobre el reinado de Hatshepsut.
Su biografía es una de las más interesantes y llamativas del Imperio Nuevo. Fue la única mujer proclamada Faraón, ostentando este título con todos los atributos.
Rodeada de magníficos consejeros como Hapuseneb, Visir y Sumo Sacerdote, o Senmut, que entre sus numerosísimos cargos estaba la de supervisor de todas las obras del rey y jefe de arquitectos.
Este último posee una tumba muy cercana al templo de Hatshepsut, famosa por su techo astronómico y por la cercanía al templo como acabo de decir.
Siempre se ha considerado a Senmut el amante de la Reina, como así se puede intuir por algunos escritos y relieves.
Senmut paso de ser un plebeyo a uno de los hombres más influyentes e importantes de Egipto, siempre cercano y con poder de decisión.
Al parecer nunca se casó ni tuvo hijos, pero la relación y cercanía con Neferura (hija mayor de la reina) ha hecho pensar a muchos investigadores, que probablemente era hija de ambos.
Por su carácter de plebeyo no era posible un matrimonio con la reina, por lo que simplemente, solo fue el "intimo" de la Reina.
Este amor era un secreto a voces y aunque nunca se casaron, se cree que el consagró su vida a Hatshepsut.
Sobre el templo de Deir el Bahari, una roca tiene una forma muy curiosa y que no se suele reparar en ello. Casi ningun guía habla de ello. Parece una persona sentada mirando al frente. Es el que se conoce como "el amante solitario"
La naturaleza a veces tiene estos caprichos y de alguna manera, quiso que estuvieran juntos en el lugar que fue uno de los sueños cumplidos de ambos. El templo de millones de años. (Texto de Irene Couñago, en Amantes de Egipto, Egipto mágico )

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