No obstante, quiero contaros algo, —quizá no os interese
mucho, pero tiene un doble sentido—, una de las nochebuenas más emotivas y a corazón abierto que viví, fue la del año pasado en 2019 en la que estuve por primera vez en mi vida
lejos de mi familia, sé que muchas personas viven las navidades alejadas de sus
seres queridos por infinidad de motivos que no vienen al caso, y como no nos toca de cerca, pues no nos
afecta. Bien, en esta ocasión fue mi
elección por lo que me siento afortunada de tener una familia tan comprensiva, así
que tuve la oportunidad de enriquecerme de experiencias y vivir la nochebuena y
la Navidad de otra forma, con mi otra «familia egipcia» a orillas del río Nilo
en Asuán, fue una celebración distinta, muy entrañable, sencilla y por primera vez
muy espiritual. Pude coincidir con personas de diferentes religiones, árabes,
coptos, cristianos, no creyentes y en la que el respeto era el leitmotiv de
la convivencia. Durante la noche del 24 de diciembre de 2019 se
removieron muchas emociones y sentimientos en mí que me acercaron más a
mi verdadero ser, que me afianzaron, que me confirmaron lo que siempre he
sentido. Y como anillo al dedo recuerdo ahora , en estos momentos, lo siguiente; «después de la tormenta viene la calma» y esta frase la puedes
aplicar en todos los ámbitos y situaciones. Lo digo
porque al ser este año como es, seguro que se removerán muchas cosas a nivel interno en muchos hogares ( pena,
añoranza, tristeza, rabia, sentimiento de soledad, quizá liberación, todo eso
junto) así que yo propongo que disfrutemos del momento, porque la vida es una,
es ese instante en el que sonreímos, es estar con el corazón abierto para poder
sentir y experimentar hasta de la propia soledad, y aunque no podamos disfrutar
de la familia, de los amigos como en ocasiones anteriores y tengamos todos esos sentimientos
encontrados, no renunciemos al poder del amor que todo lo une, que todo lo
calma y extraigamos lo mejor de
nosotros, de cada instante, sintiéndolo con humildad y agradecimiento de poder estar vivo aprendiendo
de estos momentos tan difíciles que nos ha tocado vivir.
Siempre nos hemos quejado de que es un engorro ir a cenar
con la familia en las navidades. Que esas cenas o comidas traen consigo roces y
situaciones incómodas, pues bien, este año quizá puedas salvarte de eso…,
entiende mi ironía.
( Sigo con el relato,
después de la cena de nochebuena, tuve la oportunidad de asistir a la misa oficiada en francés, junto a Jacobo , nuestro guía Copto a la iglesia católica más al sur de Egipto, La
iglesia de Santa Teresa, ( Saint Teresa Catholic Church) una iglesia preciosa, sin demasiada ostentación, más bien sencilla, acogedora, que está paralela a la Kornish Al Nile
y cerca del CIB- Comercial International Bank, y después de pasar los
controles de rigor por el ejército, ya
que en años anteriores hubieron atentados terroristas por el país, accedimos a
un enclave precioso, a un patio interior rodeado de árboles y que nos acogían a
todos, estaba lleno de gente sencilla, lleno de familias, de niños, de personas
mayores y lo que más me llamó la
atención es que todos tenían un semblante sereno, sonriente, respetuoso, y nos miraban de esa forma, con autenticidad…
Este simple acto, ver como celebran la nochebuena en un lugar al que amo, me
llenó de esa esencia que lamentablemente muchos de los occidentales, sintiéndolo mucho,
hemos perdido, y no se trata de creer o no creer, de tener cierta religiosidad
o no, es algo más profundo, más de hermandad. Ya desde que llegamos a Egipto estuvimos
sintiendo la magia del solsticio de invierno que nos inundó y nos bañó por
completo el 22 de diciembre en el
templo de Karnak ( Ipet- isut) al amanecer,
a la salida del Sol y que obró la magia en nosotros y que un día, cuando se dé el
momento contaré a mi familia como algo
verdaderamente mágico y lleno de sacralidad ).
Estas navidades, esta
nochebuena, celebra la vida, celebra el nacimiento de la vida en ti. Y os animo a que celebréis todas estas fechas
con armonía y que al mismo tiempo busquéis dentro de vosotros lo que es
verdaderamente importante para empezar este próximo año con fuerzas renovadas y
con muchas, muchísimas esperanzas. Seguro que entre todos saldremos de esta,
seguro que entre todos lograremos avanzar en nuestro paso por esta tierra,
seguro que al final tendremos un recuerdo lleno de vida, lleno de acciones
solidarias y de gente comprometida con sus semejantes y con el ser humano. Y seguro que seguiremos celebrando el Sol
Invictus, como hace muchos, muchos años atrás.
© Luhema

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