El aroma de los libros… Hoy, cuando entré en mi despacho, encontré que el ambiente olía a flores y almendras, como si allí hubiese estado toda la noche una persona que perfumada de vainilla y mil flores dejó su rastro. Pero también se dibujó en mi mente la fascinación envolvente de la lectura, y es que, no sé si sabíais que los libros despiden un aroma particular. Seguro que si eres amante de ellos te gusta el olor a imprenta que desprenden cuando recién los hojeas. No obstante, son los libros con solera, los más antiguos, los que liberan moléculas aromáticas como el benzaldehído que su esencia se asemeja a las almendras y la vainillina que huele a vainilla. El etilbenceno y el touleno, que le dan un toque dulce, o el 2-etil hexanol de aroma ligeramente floral. Si las páginas de un libro son de algodón o de lino, el aroma surge del furfural que también huele a almendras dulces. Es a habitual ver en librerías antiguas libros cuyas hojas están amarillentas, esto es debido al paso d...
Cuánto daño nos puede hacer nuestros propios pensamientos y patrones emocionales cuando estos se vuelven obsesivos…
Uno de nuestros mayores problemas es que seguimos acarreando problemas y pensamientos que nos pesan demasiado, vamos hasta los topes de patrones que generan sufrimiento, pero lo mejor de todo es que nos cuesta desprendernos de ellos porque se han convertido en nuestra forma de vivir, no sabemos hacerlo de otro modo, así que, sobre nuestras espaldas no solo cargamos con el dolor que las emociones nos producen, sino con unos esquemas de pensamiento que todavía hacen más pesada la carga. Hasta que nos damos cuenta «de algo» que hace de alarma, hasta que decimos; ¡ya no más!,…hasta que reconocemos cual es el pensamiento que nos genera dolor y lo comprendemos y lo transmutamos en paz, entonces es cuando ocurre el alivio y vamos descargándonos del peso del dolor ya que dejamos de identificarnos con las situaciones que nos perturban.
©Luhema

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