El aroma de los libros… Hoy, cuando entré en mi despacho, encontré que el ambiente olía a flores y almendras, como si allí hubiese estado toda la noche una persona que perfumada de vainilla y mil flores dejó su rastro. Pero también se dibujó en mi mente la fascinación envolvente de la lectura, y es que, no sé si sabíais que los libros despiden un aroma particular. Seguro que si eres amante de ellos te gusta el olor a imprenta que desprenden cuando recién los hojeas. No obstante, son los libros con solera, los más antiguos, los que liberan moléculas aromáticas como el benzaldehído que su esencia se asemeja a las almendras y la vainillina que huele a vainilla. El etilbenceno y el touleno, que le dan un toque dulce, o el 2-etil hexanol de aroma ligeramente floral. Si las páginas de un libro son de algodón o de lino, el aroma surge del furfural que también huele a almendras dulces. Es a habitual ver en librerías antiguas libros cuyas hojas están amarillentas, esto es debido al paso d...
Mostrarse auténtico y sin filtros como alma libre, es un atrevimiento que hoy en día roza la insensatez, pero es la única forma de sobrevivir en un mundo repleto de mediocridad.
Aunque ¿somos valientes para ello? O,¿ nos echamos atrás cuando pensamos en las consecuencias que puede acarrearnos mostrarnos tal cual pensamos o sentimos?
También puede suceder que no sepamos donde se encuentra nuestra autenticidad, lo que somos, quien somos y, es lógico, hay demasiados condicionantes que nos han hecho olvidar nuestra esencia.
Mostrarse tal cual eres tiene un precio, y lo sabemos. Pero también sabemos que cuando vemos a una persona que por lo menos manifiesta aquello que su alma es, tiene algo especial que nos da de bruces, que nos sorprende y que nos enamora a la vez. La autenticidad, la libertad, la creatividad, la pasión, la forma de ver la vida. Eso a mí me mueve algo por dentro y digo que guai, encontrarme con personas así, tan especiales. Y es que todos lo somos, somos únicos e irrepetibles. Qué lástima que la mediocridad campe a sus anchas pues todos podemos aportar al mundo lo que somos si dejáramos de encorsetar el alma del ser humano bajo patrones caducos y sometidos a dogmas de control carentes de amor.
Begoña Beneito
Luhema.

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