Este testimonio me dio la autorización para compartir su experiencia en mi blog.
Como en su día dije, voy a compartir las experiencias de personas que han tenido visiones de figuras , seres, luces, ángeles o psicopompos en momentos críticos de su vida y que no están en mi libro: EL GRAN LIBRO DE LA MUERTE.
Experiencias con psicopompos.
Seguro que has escuchado a personas que están en su lecho de muerte, o incluso a familiares que han cuidado de su ser querido en fase terminal, que dicen tener visiones sorprendentes, tanto en sueños, en estado de vigilia o en momentos de duermevela, relacionadas con seres o antepasados ya fallecidos que parecen venir a buscar al moribundo.Este es uno de los efectos paranormales más inquietantes que existe ante la inminente muerte, pues nos plantea la idea de que hay «otro lado», de que puede prevalecer la posibilidad de reencontrarnos con personas amadas que en su día cruzaron el umbral. ¿Pero será esto cierto?La simple idea de no saber a dónde vamos tras la muerte, de no conocer lo que nos espera, si hay vida después de la muerte, nos crea mucha incertidumbre y mucha angustia, de ahí qué, contemplar la posibilidad de que alguien cercano, alguien conocido, ya sea un antepasado nuestro o una figura icónica religiosa se haga presente en nuestro último aliento, sea quizá, un alivio que reconforta nuestra inquietud y desconocimiento humano.
Ángeles custodios, familiares fallecidos, amigos que ya están desencarnados, seres de luz, esferas luminosas, e incluso mascotas que compartieron con nosotros su vida, son los psicopompos que vienen a recogernos, a calmarnos, a quitarnos los miedos durante el último tramo de nuestra vida.
Todo lo sabremos cuando llegue nuestro momento. Porque dicen que, a veces, se personifican e identifican como familiares fallecidos y otras veces surgen como personas a las que nunca anteriormente se había conocido, pero que les resultan afables y tranquilizadoras.
Extracto de EL GRAN LIBRO DE LA MUERTE.
Aquí una pequeña muestra de los casos que he seleccionado.
Foto y hecha por la petición de la periodista Lourdes Gómez
a la inteligencia artifical sobre la figura de un psicopompo
El testimonio de Vicente V.
Gracias a esas luces que vi pude despedirme, encontrando la paz.
Este es el caso de Vicente, una de
tantas personas que enfermó gravemente de COVID durante el inicio de la
pandemia, y estuvo varios meses en una cama de cuidados intensivos. Él me contó
lo siguiente:
Estuve muy
mal, asustado, pensé que no iba a sobrevivir. Pasé mucho, mucho miedo, pero un
día comencé a ver unas luces violetas por la habitación, pensé que era por la
medicación, pero comencé a encontrar paz interior y, de hecho, me perdoné a mí
mismo por las cosas que no hice, también por si lastimé a alguien siendo
inconsciente de ello. Me despedí mentalmente de mis hijos, de cada uno de
ellos, también les pedí perdón por no pasar tiempo con ellos, me despedí de mi
mujer que siempre estaba ahí, para todos, sin darle el reconocimiento que se
merecía y sin apreciar su esfuerzo para que la familia siguiera adelante.
También comencé a agradecer, a dar las gracias por mi infancia, di
las gracias por todas las cosas que pude conseguir, di gracias por la familia
tan bonita que formé, di las gracias como nunca antes las había dado, en fin…
No sé lo que me ocurrió, pero esas luces me dieron mucha calma interior.
Hoy pienso que aparte de los médicos y enfermeras que me atendieron
sin descanso y dando todo lo mejor de ellos mismos, esas luces que no me saco
de mi cabeza hicieron algo en mí, yo pienso que me ayudaron a entender mejor la
vida.
Y hoy, aunque débil, lo puedo contar como algo, como una especie de
alma brillante que vino, no a llevarme, sino a traerme de vuelta de una forma
distinta.
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