El aroma de los libros… Hoy, cuando entré en mi despacho, encontré que el ambiente olía a flores y almendras, como si allí hubiese estado toda la noche una persona que perfumada de vainilla y mil flores dejó su rastro. Pero también se dibujó en mi mente la fascinación envolvente de la lectura, y es que, no sé si sabíais que los libros despiden un aroma particular. Seguro que si eres amante de ellos te gusta el olor a imprenta que desprenden cuando recién los hojeas. No obstante, son los libros con solera, los más antiguos, los que liberan moléculas aromáticas como el benzaldehído que su esencia se asemeja a las almendras y la vainillina que huele a vainilla. El etilbenceno y el touleno, que le dan un toque dulce, o el 2-etil hexanol de aroma ligeramente floral. Si las páginas de un libro son de algodón o de lino, el aroma surge del furfural que también huele a almendras dulces. Es a habitual ver en librerías antiguas libros cuyas hojas están amarillentas, esto es debido al paso d...
¡Gaudete romani! Alegraos romanos porque hoy comienza el mes de noviembre, llamado así́ porque en el calendario romano arcaico era el noveno mes del año.
Era así porque los meses de enero y febrero -según creían los propios romanos- todavía no se habían añadido al calendario. Según la tradición, fue el rey Numa Pompilio -segundo gobernante mítico de Roma-, quien lo hizo, cambiando el inicio del año natural de marzo a enero.
En este mosaico de los meses, hallado en Túnez, el mes de noviembre está representado por una imagen egipcia que hace referencia a una fiesta que se celebraba desde finales de octubre hasta el día 3 de noviembre: las isia.
Se trata de una festividad egipcia que llegó a Roma tras la conquista de Egipto y que se popularizó sobre todo desde mediados del siglo I d. C. y a lo largo de los siglos II y III - a este último siglo pertenece el mosaico-.
En la escena podemos ver que la figura principal tiene una máscara de chacal y un caduceo que representan al dios Hermanubis, una combinación sincrética entre Hermes y Anubis por su papel común de transportadores de almas (psicopompos).
El personaje que porta los elementos es un sacerdote anubóforo que ejercía de oficiante de la diosa Isis. Las isia, conmemoraban la muerte y la resurrección de Osiris como dios de los muertos a lo largo de varios días al estilo de muchas otras religiones mistéricas.
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